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"Ya no me dedicas canciones."

Penélope

Penélope sonríe, recostada y sola en el centro de la ciudad, frente una taza de té en un televisor muerto, a través de las sombras de las hojas en los árboles, el viento y la luz tenue quiebra con su blanco y pecoso rostro que gusta guardar en una mesa de noche, sonriéndole a la fatalidad por algo lozano, apretando sus fríos labios contra los del dolor. Baila por las calles a las tres de la madrugada, soltando su cabello y girando entre las luces lejanas, tomados de la mano, durmiendo dentro de mares de supernova en el cielo, construyendo muros con sábanas y riendo en la oscuridad.

Ella una vez me sonrió, viendo las negras montañas de cerca en medio de la noche, solía morder sus dedos cuando estaban llenos de miedo y oler los pequeños mechones de su cuello para verla herir su sonrisa.

Coger, amar, hablar… ¿cuál es la diferencia en la actualidad?, todo termina en preocuparse por sí mismo y quejarse por el dolor que le causa el otro.

Amsterdam.

Somos un espejismo de ideas, una luna de nuestros sueños guardados en un cofre viejo de boj. Las luces transparentes rompen en el viento de nuestro resuello y enfrían nuestro cuello. Has dejado la marca de tu piel en mis suspiros y tus labios escritos en mis dedos.
"Si hay momentos en los que se debe de cometer locuras, riesgos, mandar el futuro, los miedos y la seguridad al carajo para sentirse vivo, al menos por un momento, es ahora."
"Hoy estoy como para pasármela tirado en la cama, fumarme toda la cajetilla y oxidarme, así sin más."

Te amo.

- Te amo.

- ¿Más que levantarte tarde de tu cama?

- ¡No presiones!

Fue una noche como esas donde uno vomita el alcohol de pocas horas antes, puse un disco de “Bob Dylan” y me arrastre a la pared entre las cobijas en el piso. Por alguna razón amo más que a nada en el mundo a mi cama, ella no quiere nada de mi y yo puedo querer lo que sea de ella. ¿Por qué la gente piensa que yo soy lo que ellos quieren que sea?, es en realidad que no defraudamos a los demás, si no que no somos lo que ellos creen que somos. El hombre es quien te vende las ideas y los “instrumentos” de un mundo paradisiaco para después convertirlo en una mierda, ¿qué sentido tiene eso?, ¿es que acaso hemos caído en el vicio de nuestra propia maldad?. Es constante mi sensación de vacío mental, mi desinterés, mi falta ambigüedad, más que el sólo factor de querer experimentar tanto como pueda, sentirme vivo para no caer en la muerte en vida de la cotidianidad, ¿es eso un delito?. No sé que tanto tiempo funcione esto, pero mientras tanto me conservaré tanto como me sea funcional y si no fuera así yo mismo me encargaría de ello, al final.

[Las palabras escritas aquí salieron de la mente enferma de quien mismo las escribió, como una forma de expresar la vida de alguien más, o tal vez y más probablemente la suya misma]

(Opcional)

No se lee o se escribe poesía por ser bonito, se hace porque nos recuerda la esencia de la raza humana, cubierta de pasiones, sentimientos, emociones, darle una razón a su sobrevivencia, su proyección ante un sistema social y rasgos de personalidad. El “porque” no es la importancia si no el “qué manera”.

Le dirás hola, charlarán, fingirás escucharla/o, aún cuando demuestres que realmente lo haces, la/o invitarás a salir, la/o besarás, se contarán cosas, se engancharán, se prometerán palabras, cogerán… Hasta este punto el cerebro actuó químicamente haciéndote sentir lo que llamas enamorado/a para que cumplas un único motivo, reproducirte. Pero eso sólo es una regla natural, desafortunadamente me gusta romper reglas.

"¿Eres feliz, o sólo sonríes?"

Quede sentado en la orilla de esa cama extraña, en medio de la oscuridad de algún cuarto y las lineas de luz de la persiana abierta, sentía como mis hombros poco a poco se encogían ante la sensación de no pertenecer a ningún lugar. No podía dejar de fijar mi mirada entre las sobras del baso con agua y como un ruido invadía mi mente, ese ruido opaco que ocasiona una multitud de decenas de personas hablando al mismo tiempo, una que se hacía más y más fuerte y que recalcaba que no había nadie más allá afuera para mi, más que mis propias pisadas por el mundo y el recuerdo tirado en la basura, de lo que alguna vez fue un idealista suspiro de felicidad.

Inhala cada bocanada de aire como si fuera hecho de polvo, mira todo tu alrededor cada que tus ojos estén abiertos; corre, come, brinca, grita, coge, besa, respira, ríe, prueba, sueña, recuerda, retrata, llora, sonríe, gira, recorre, conoce, observa… afecta el universo tanto como puedas.

Me gusta vivir aquí, rodeado de árboles y menos de gente. Solíamos fumar detrás de la fábrica de madera, sentarnos por el puente de la carretera ó caminar sobre ella hasta llegar a la vieja cafetería a un lado del camino donde conocías gente que sólo iba de paso, ó sólo embriagarnos en la cabaña abandonada de a lado. Solía perderme en el bosque por horas los días nublados, hasta que se acabará la batería de mi reproductor ó la mía, que es igual. Me gustaban esos domingos con ellos también, aún cuando en la mesa sólo hubiera silenció, me gustaba ese silencio, era más cálido. Me gusta creer que la perfección es fragmentaria, no se trata de que todo lo que deseas lo sea, de esa manera jamás nos daríamos cuenta que ahí esta, en esos detalles perfectos.